Y hoy un pequeño análisis: fíjate que las consecuencias de nuestros actos son irreversibles. Aquello que se hizo, dijo o pensó. Aquello que no se hizo por el otro porque "no tuve ganas" "que se arregle""no me meto" y tantos motivos mentales. Aquellos que castigamos porque no me gustó cómo piensa. Aquellos que hemos maltratado conscientemente, para hacerles algún daño. Y cuanta cosa encuentres en tu mente cuestionando un hecho. Tenerlo presente para solucionar o recomponer, no permitiendo que se diluya en el tiempo, porque "nada se diluye cuando hizo daño". Encauzar nuestras acciones y no herir disfrutando, porque al otro le duele. Esos que están en mi entorno, padres, hijos, hermanos, vecinos compañeros, amigos, están ahí para que en conjunto y por separados, podamos crecer y aprender. En este momento de oscuridad, hay una corona de luz que nos depura, aprovechemos esa potente luz del Sol Padre de nuestro sistema.