GRACIAS AL UNIVERSO
Desde mis 8 hasta mis 18 años, estuve en lugares de tránsito. Doy gracias a la VIDA por dejarme acceder a pensamientos más amables, cuando las cosas se me presentaban duras y desagradables. Está bueno agradecer, por todo lo que tenemos, por no estar privados de libertad y en condiciones de elegir qué es lo que queremos hacer. La queja constante no nos conduce a nada, tampoco la impaciencia que nos lleva a la angustia. Aunque suene fácil, la propuesta es centrar en una linea imaginaria en nuestro centro corona, como un hilo conductor que nos trae la claridad necesaria para luego utilizar nuestra inteligencia. Al principio resulta como imposible, pero haciendo el ejercicio diariamente y todas las veces que se nos escapa la paciencia y el pensamiento se oscurece, repitiendo como un mantra, centro y vacío para que entre un claro, al principio clarito no más, se va llegando a la aceptación de lo que realmente somos. Y somos más que esa impaciencia y angustia, somos parte de algo más grande!
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